En muchos estudios, arquitecto y arquitecto técnico no son necesariamente dos personas distintas con funciones que nunca se cruzan: hay profesionales que ejercen ambas actividades, y equipos donde varios perfiles se combinan según el proyecto. Da igual cómo esté organizado el tuyo en concreto — lo importante, de cara a tu seguro, es que la póliza recoja bien qué funciones desempeña realmente cada profesional, y no solo la etiqueta con la que se contrató en su día.
Si tu póliza se contrató teniendo en cuenta solo la actividad de "arquitecto" y en la práctica tú, u otro profesional de tu equipo, también ejerce funciones propias de arquitecto técnico —o al revés—, esa parte de la actividad podría no estar bien declarada. No es un problema de qué título tiene cada uno, sino de que el riesgo real que asume el estudio esté correctamente reflejado en el contrato.
Ante un siniestro, lo que se valora es la función que se estaba ejerciendo quien intervino, no el título que figura en la póliza. Si la actividad real de tu estudio no coincide con lo declarado al contratar, existe el riesgo de que la aseguradora entienda que ese riesgo concreto no estaba cubierto. Por eso conviene revisar la póliza cuando el equipo o sus funciones cambian, no solo al contratarla por primera vez.
La póliza de Total Seguros para el sector está pensada para "Arquitectos, Arquitectos Técnicos y Estudios de Arquitectura": integra bajo un mismo contrato a todos los socios y profesionales del estudio, sea cual sea su perfil o la combinación de perfiles que tengan en la práctica, con retroactividad ilimitada desde el inicio de su actividad.