Arquitectos: trazar sueños… y blindar responsabilidades
Imagínate: eres arquitecto.
Cada línea que dibujas en un plano —cada arco, cada muro, cada ventana— lleva dentro no solo una idea sino una promesa. Promesa a quien te encarga la obra. Promesa a quienes vivirán dentro. Promesa al tiempo. Pero una promesa puede desmoronarse si un cálculo falla, un error de comunicación… o un imprevisto. Por eso, tan crucial como el talento para concebir espacios es tener un escudo invisible que proteja tu labor: un seguro.
